Se dan a la fuga los indicios de esa sospecha.
Fue el te a medias ya frío
que no se dejo tomar.
que no se dejo tomar.
Ni la belleza del otoño pudo con tu invierno.
El juego era abarajar y dar de nuevo
pero preferiste esconder las carta bajo la mesa.
pero preferiste esconder las carta bajo la mesa.
Lo áspero tu navaja atravesó mi cuerpo, desgarrandome el alma.
Miles de soles salieron de esa herida.
Y hoy me abrigo en ellos.

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